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lunes, 22 de noviembre de 2010

Dolor

Un niño de 10 años perdió la vida, veo el dolor de sus padres, de toda su familia, de toda una ciudad, de todo un país. Y duele porque he estado ahí, en ese profundo ocaso de la vida, cuando se va quién no merecía irse, con tan poca vida vivida y con tantos planes inconclusos, confirmando que en realidad son los buenos los que se van pronto.

martes, 7 de septiembre de 2010

Incultura vial

Todos los días, en este país, vidas inocentes se pierden a manos de la irresponsabilidad de varios conductores, es innegable que algo no funciona bien en la forma en la que los habitantes de nuestro país conducen.

No es únicamente el hecho de que los chóferes profesionales no tienen nada de profesionales sino que además en el día a día miles de conductores en la ciudad no creen que las señales de tránsito son para ellos. ¿Cuántos vehículos diariamente se pasan la roja, no respetan el disco pare o frenan en cualquier parte para dejar a alguien? ¿Cuántos peatones cruzan avenidas obviando la existencia de pasos peatonales o cuántas personas cruzan la calle aunque el semáforo en verde dé preferencia a los automotores?

El cambio que nos permita salvar más vidas tiene que ser a gran escala. En la mente de todas las personas que estamos frente a un volante debe estar muy claro que al subirnos a un carro tenemos en nuestras manos una responsabilidad inminente e importante. Las leyes de tránsito han sido creadas para prevenir accidentes y deben ser seguidas al pie de la letra.

Por favor, no más creer que las reglas no son para todos, basta de pensar que por adelantar o cruzar donde no se debe son mejores y más sabidos que los demás, no pueden real y honestamente creer que son capaces de conducir luego de haber bebido sólo porque hasta ahora no les ha pasado nada. Todos formamos parte de la comunidad vehicular y sin embargo cada vez que salgo a la calle en mi auto debo estar alerta, prever que a mi alrededor los demás conductores solo ven por si mismos, aquí debemos manejar de manera defensiva ante las “sapadas” de los demás para llegar a salvo a casa y me parece que así no se avanza ni se mejora.

¿Cuántos accidentes se pudieran prevenir si dejamos de lado el egoísmo latente de querer siempre arrancar primero o si dejamos de decir “eso a mi no me va a pasar”? Los demás conductores no somos obstáculos y por llegar tarde nadie se muere, por ir a exceso de velocidad sí.

Es hora de hacer un examen de conciencia señores conductores, una reflexión ante cómo enfrentamos la responsabilidad de dirigir un vehículo que por naturaleza es rápido y potente en una ciudad donde habitamos tantas personas, porque un día esos mismos que todos los días están cerca de causar accidentes graves van a terminar borrando una o más vidas por el simple hecho de no asumir con la seriedad del caso la responsabilidad de manejar un vehículo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Para ti

Y esa vez que nos robamos
un espíritu del Ecuador
y llamamos como idiotas
a ese pobre señor.

O sentadas en el piso
con las sábanas en el balcón
esperando amaneceres
y lo lento que era el sol.

Te acuerdas de los jueves locos
las cenizas y el amor
las jarras vacias
las cartas a mano
la mosca, la momia
y escuchar juntas la misma canción.

Elegidas del sol
elegidas de la luna
las que te amaremos siempre
porque somos todas para una.

miércoles, 28 de julio de 2010

Amigas

Ahí donde nos vimos
tú ya no estás
hay ojos y párpados
hay manos y piel
se acabó la sonrisa
te marchitas.

La estoica luz que emanas
guerrera imponente
de vida inconclusa,
no alcanza a cubrirme, amiga
y sin tu luz
quedan sólo sombras.

Éramos,
y ya no somos,
el golpe sordo de la adolescencia
el dolor intenso
de la adultez.

No estarás y duele,
el grito ensordece,
todas callamos,
ante la impotencia de unas manos juntas
que no sirven para nada.

¿Quienes seremos sin ti?
Nos dejas en la nada
mil cartas con tu firma
tantas fotos con tu risa
son cenizas amarillas
amargo polvo en mi insomnio.

Tu dolor es el mío
te espera descansar
quedan rotos muchos sueños
me falta ofrecerte por ahora
sólo un abrazo más.



.........



Un camino dorado
de velos y canciones
recorrimos juntas,
volamos lejos,
fuimos las amas y señoras de la luna,
fuimos el dulce aroma
de vivas emociones.

En días y noches
compartimos lágrimas,
alcohol y pizza
bailamos
hasta romper los tacos
unidas con goma
aprendiendo juntas
a sobrevivir la vida.

Fuimos las manos y la voz,
construimos el palacio
pero huyeron las princesas
y el castillo se desplomó,
crecimos lejos,
nos olvidamos.

Quedamos
en el aire silente
de esa canción,
exhaustas sin descanso,
en un mundo propio
producto de cada decisión.

Pero volveremos al lugar
donde siempre brilla el sol
y los ríos no se secan
y no para esa canción,
en la memoria agotada
de la niña más bonita,
la que se nos perdió.

jueves, 7 de enero de 2010

Diatriba a los sabidos

Mi país está lleno de sabidos, hay sabidos de nacimiento, sabidos por crianza y sabidos por resentimiento social, pero el orígen no justifica al sabido, porque los sabidos para mi son simplemente personas cuyo razonamiento y lógica existen únicamente cuando se trata de ellos mismos. Es decir, un sabido, es fundamentalmente una persona egoísta que pone primero sus necesidades y deseos, el resto puede muy bien joderse.

A los sabidos los encontramos en todos lados, pero en mi vida diaria yo sólo me los topo en un lugar: en el caótico tráfico de Guayaquil. Ellos andando por ahí, circulando en sus vehículos inconscientes de que viven en una sociedad y en una comunidad donde ellos no son los únicos que merecen ser respetados. Desde la buseta que se pasa la luz roja hasta el idiota que empieza la doble fila para girar en U en el semáforo. Ellos creen que los turnos no se hicieron para ellos, que eso es algo que únicamente los demás insulsos personajes a su alrededor deben respetar.

Desde hace un buen tiempo decidí que cada vez que me tope un sabido en la calle, imponiendo su necedad al mundo, en lugar de llenarme de coraje debería hacer algo al respecto, mucho no se puede hacer es cierto, pero al menos esto es mejor que nada. Mi vieja cámara y yo salimos ahora siempre juntas y cada vez que un sabido hace su movida ante mis ojos y si el tiempo me lo permite le tomo una foto, al menos para poderme quejar con gusto y con pruebas.


Esta foto es algo vieja, podemos apreciar el parqueadero de San Marino, aquí este conductor creyó que como su carro es grande y para no tomarse el tiempo de parquear bien y esas tonterías, dos lugares podrían ser suyos y nada pasaría. No sé que piense él de su hazaña pero yo solo veo irrespeto por los demás.


Esto es en Riocentro Ceibos, aquí podemos apreciar como el propietario de la camioneta negra decidió estacionar en el espacio más pequeño que encontró, me imagino que debió bajarse del carro por la puerta del copiloto. Podría ser que este fuera el último espacio disponible en todo el mall o tal vez es una de las tantas personas que necesita parquearse lo más cerca de la puerta de entrada porque podría darse el caso de que tenga que caminar y oh dios mío, se pueden cansar. A dos centímetros un carro del otro tuvimos que salir con extrema cautela de nuestro espacio.

Nuevamente en Los Ceibos, pero esta vez saliendo del Megamaxi, el conductor del carro azul quería girar en U pero el carril en el que estaba no se lo permitía, su solución fue meterse en la fila de los vehículos que esperaban el semáforo para salir del Megamaxi. Detrás mío habían varios carros, ya que esto fue en Diciembre, mes de la locura vehicular.

Lo sorprendente de este caso es que el man se metió súper feo abriéndose paso entre los que iban a entrar al Megamaxi y metiéndose en la fila de los que salían, es posible girar en este lugar pero se debe entrar y girar para ponerse en la fila del semáforo, sin embargo, este conductor despreciable vio un hueco y se metió sin importarle las demás personas.

Cabe agregar que el vigilante de tránsito lo retó, le pitó y lo miró feo, a lo que el conductor respondió con un condescendiente ademán de "ya simón", como diciéndole "no me importa un comino", con los vidrios cerrados por el aire acondicionado continuo con su novia comiendo helado frente a la mirada de todos los conductores, porque como ya sabrán, él cree que es más importante y sabido que el resto de seres humanos.

Esta es una de las cosas que más me molestan, las personas que en medio del tránsito se detienen, así no más como quién dice "ve aquí me quiero detener y bajarme a comprar algo" y los demás que están detrás pues que se jodan, no le importa, y uno debe abrirse en la primera oportunidad que le den a uno las busetas que van como desquiciadas por las avenida. Es las más grande desconsideración frenar cuando a uno le da la regalada gana y sin mirar atrás.

¿Es demasiado pedirle a la sociedad ecuatoriana que se respeten las señales de tránsito y los conductores nos repetemos los unos a los otros? Todos tenemos apuros, necesidades y ganas de llegar de la forma más cómoda a casa, pero no se puede sacrificar el respeto a los demás por puro egoísmo.

martes, 5 de enero de 2010

Unas rimas

La lógica se desbarata
en un rincón sin luz
lo que el instinto arrebata
es solo un pedazo de cielo azul

Caemos en la marea
de la amarga sal de un sueño
que huele a gran odisea
a frenazo en pleno vuelo

Toma todo lo que puedas
del atómico segundo
en que las llamas ruedan
en ondas a lo profundo

No hay espacio en el futuro
somos la sutileza del aire
este es del alma el lado oscuro
y tal vez también nuestro último baile

Los dentistas son malvados

Me duele una muela, y es horrible, porque el dolor de muelas no es simplemente dolor, es además de eso una serie de acontecimientos. Ese latidito intenso que vive en mi boca me pone de mal humor, el mal humor hace que no sea la mejor persona del mundo y hace que me vuelva detestable para los seres humanos a mi alrededor que cohabitan en mi ciudad (no que los seres humanos a mi alrededor no sean igual de detestables pero no hay necesidad de ponerme a su altura).

El veredicto es innegable, hay que ir al dentista, y eso me pone peor, la idea sola de repetir los traumas de mi infancia me hace sentir desprotegida e insignificante, todo el valor que poseo para todas las otras cosas en mi vida (no que sea valiente pero ya hay algunas cosas que uno sabe como manejar a los 27), se desvanece y me quedo en el vacio de una sensación que no deseo en mi vida.

Desde los 10 años he ido al dentista, a esa edad me calzaron algunos dientes, tenia que ir casi a diario a que una dentista por mi casa hiciera el trabajo sucio, una señora que al igual que todos los dentistas que conozco no tuvo respeto alguno por mi dolor y sufrimiento. Ella me dañó además uno de mis dientes frontales ya que taladró un poquito demás, cubrió el espacio y al poco tiempo ese cubrimiento se salió y dejó al descubierto un espacio indeseable.

Durante mi adolescencia usé braquets, dos años de ir constantemente al ortodoncista, este ortodoncista no era tan cruel como la anterior dentista pero el tratamiento es doloroso de por si, me sacó 4 muelas para que haya espacio y los dientes rueden como era necesario. Al final quedó mucho espacio y mis dientes volvieron a separarse en cuestión de un año.

En la Universidad, me tocó de nuevo, esta vez 4 tratamientos de conducto y un proceso para reunir mis dientes nuevamente, mucho dinero gastado, mucho dolor, muchas lágrimas, mucho taladro, la misma historia una vez más.

Yo no sé porqué mis dientes han resultado ser tan malos, dice mi esposo que he comido demasiados dulces en mi vida, y que nadie puede comer tanto azúcar sin consecuencias. Pero no creo que a todos los golosos se los castigue de esta manera, algo me dice que simplemente tengo mala dentadura o algo así.

La semana pasada, por el dolor tuve que ir de nuevo, el consultorio vacio y frio, llegué y sin decirme más me hicieron pasar a la silla del terror, donde la luz intensa te da en los ojos. debe ser una técnica para atolondrar a los pacientes. El lugar se llamaba algo con laser y me dije: bueno tal vez la tecnología ha avanzado lo suficiente y esto no será una tortura.

En el aviso, en la puerta, en la factura, en los posters, en todos lados decían "sin dolor", "laser", pero todo es MENTIRA, todo. El mismo taladro, el mismo succionador y el mismo instrumento puntiagudo para hincarte las encías. Estaba muy nerviosa, me puse a llorar mientras me taladraba mi muelita, le pedí anestesia y me clavó la aguja en cada lado posible junto a la muela, fue indescriptiblemente horrible como la aguja se sentia en mi encía y cómo la empujaba con furia más adentro, lloré aún más, la anestesia cayó en mi lengua y mi lengua se durmió, pero el diente, la encia y demás no. Aguante tantos pinchazos para de todas maneras seguir sientiendo el taladro, seguí llorando hasta que se acabó el proceso y la dentista fría como el hielo siguió haciendo su trabajo sin importarle mis quejidos.

Los dentistas son malvados, se aliementan del dolor y las lágrimas de sus pacientes y seguramente tienen algún tipo de secta demoniaca, porque no me cabe en la cabeza que a través de los años no pueda encontrar un dentista que sea suficientememente bueno para no hacerme sufrir y para que el trabajo final le salga bien, siempre algo sale mal y debo volver en un tiempo y eso lo odio.

Los dentistas son seres viles, cobran mucho, te lastiman, te tratan como si fueras un carro y ellos un mecánico, sin darse cuenta de que uno es un ser humano y no una máquina con partes intercambiables y para colmo el negocio de los dentistas es hacerte volver. La dentista de la semana pasada me selló temporalmente mi muelita, y según la evolución de la misma debo hacerme tratamiento de conducto o se la puede calzar.

Entonces ahora me enfrento a la posibilidad de que tal vez deba hacerme un nuevo tratamiento de conducto (porque 4 no han sido suficientes en mi vida) y además lo que cueste el dichoso tratamiento. Aunque a ella no le pienso pagar un centavo pues a ese consultorio no pienso volver, me siento engañada, "sin dolor" dijeron y me dieron la misma porquería de siempre, con la misma frialdad y crueldad de siempre.

Me quedo con el stress de buscar un mejor dentista para mi muela y saber que tarde o temprano tendré que volver a la silla reclinable de la tortura con algún odontólogo desalmado y que aunque no sea valiente igual tengo que ir y aguantarlo, con lágrimas o sin ellas.

A mi de chiquita me enseñó el Dr. Muelitas, cepíllate tres veces al día, el fluor cuidará tus dientes, pero es otra mentira, tal vez algo más debía hacer y simplemente nadie me lo dijo.



martes, 7 de abril de 2009

Porque soy una envidiosa y también quiero contar mi historia...


Cuando Romina se convirtió en un ángel mi familia cambió al igual que mi vida, pocas cosas en la vida pueden darte una sacudida tan intensa como la de perder a un ser querido, y ni millones de fotos y videos podrán llenar nunca su ausencia. Su partida fue lo que me acercó a Dios, haber sentido tan violentamente el deseo de un milagro terminó de hacerme alguien más en contacto con su lado espiritual y fue así como ese día, entre las lágrimas de su partida le prometí a Romina que me casaría ante Dios para poder acompañarla en el cielo cuando me toque.

Desde el día de esta promesa hasta el 28 de marzo pasado han pasado 8 meses y un largo camino. El primer paso de muchos fue hacer la confirmación, un curso de tres meses (solo un dia a la semana) y una bonita ceremonia me llevaron a la conclusión de este paso, luego vino lo difícil: convencer al novio.

No me malinterpreten, nuestras diferencias tenían poco que ver con el amor y mucho con el evento, mi esposo quería ofrecerme de su bolsillo la más linda boda jamás imaginada, si era posible sacada de un cuento de hadas, pero para esa boda se requería dinero, mucho dinero. Yo no quería algo grande sino más bien pequeño e íntimo y nos tomo buen tiempo aceptar los deseos del otro aunque al final como mi príncipe es comprensivo aceptó una boda sencilla y temprana.

La noche anterior al 28 de marzo casi no pude dormir, con la misma exacta emoción que sentía cuando era niña y se acercaba el primer día de clases, esa emoción en el estómago que no te deja dormir debido a la constante anticipación y mi mente femenina que trabaja a mil por hora en especial cuando tiene insomnio no me permitió descansar como debía.

A las ocho de la mañana estaba en pie, desayuné poco, a las diez y media me fui a confesar con el padre Tito, en su despacho, como si fuera un abogado y yo fuera su cliente, sin la intimidad de un confesionario pero sin miedo porque ya casi nada logra hacerme sentir verguenza, cosas de la maternidad supongo.

A las once recogí mi torta, era una torta blanca de tres pisos pequeños, la llevamos donde mi suegra, y ni bien estuvo en una mesa mi tía y mis primas que estaban conmigo sacaron el arsenal de conchas marinas, una goma transparente y empezaron la decoración. Ya semanas antes mi tía Amelia había conseguido cada concha y había realizado los centro de mesa para el gran día.


Mi prima, la dama de amor, fue quien me regaló la torta, de chocolate, manjar y nueces, sonaba perfecta. Días antes también contraté a una organizadora de eventos para mesas, sillas, manteles, meseros y demás, su nombre es Gisella y confie en ella como tal vez no debí.

Regresé a casa a almorzar y descansar, a las tres al gabinete, mientras mi mamá y mi tía Cuca decoraban la iglesia.

Pero, oh gran horror, la peluquería estaba al tope.

Siendo precavida tenía cita desde una semana antes pero eso no importa cuando todas las peluqueras están ocupadas con moños y demás para un montón de chicas por graduarse. Sería la siguiente definitivamente, pero ser la siguiente representaba igual alrededor de media hora de espera.

Cuando llegó mi turno se fueron mis preocupaciones, mi estilista fue veloz y precisa, me preocupaba que la maquillista no esté libre para cuando esté peinada pero la misma chica me empezó a maquillar antes de acabar mi peinado. Todas las demás mujeres, porque obviamente en una peluquería lo que más hay es estrógeno, se preguntaban de qué curso era yo o qué, y cuando sacaron el velo y la tiara para transformarme en novia muchas de ellas se pusieron a mi alrededor. Ese día me volví un espectáculo.

Una mujer en traje de novia con velo y todo es definitivamente algo que llama la atención, ese día me sentí una celebridad, salí del gabinete con velo y corona pero en jean y camiseta, en casa mi cuñadas me ayudaron con el vestido y salimos con mi amado en busca de crear buenos recuerdos fotográficos.

Justamente ese día estaba cerrado el malecón, yo quería originalmente ir a la playa frente al barceló pero iba a ser imposible y treinta minutos antes de la boda pues fuimos al lugar más cercano que resulto ser un excelente lugar muy aparte de los vendedores de langostino pues el sol estaba en el lugar correcto, el maquillaje estaba en su sitio y la fotógrafa estaba inspirada.

Cuando volvimos a la iglesia y el cortejo caballuno pasó por nuestro camino me bajé para ver su reacción y ese griterío hizo un excelente papel de liberador de stress, después de que te rodean las mujeres de la peluquería, te miran los bañistas mientras te tomas fotos y te gritan jinetes en la calle, caminar hacia el altar parecía un juego de niños.

Pero igual los quería matar a todos, ya que, habiendo puesto en la invitación 5:45 para que la gente no llegue tarde, resultó ser mi familia y mi corte los últimos en llegar, a las damas las quería matar y a mis padres también, siendo como soy de puntual y odiando como odio molestar a los demás me pareció mal hacer esperar a todos los que iban a la misa porque mi padre no estaba a tiempo, y yo con ellos o sin ellos me casaba en ese instante. Además el cantante no había llegado (iban a hacer un ave maría o algo así) y los pedestales con flores a la entrada de la iglesia tampoco llegaron a tiempo. Por suerte al menos mi familia apareció al rato, las damas en el inicio del tan tan tan tan, pero hermosas con los vestidos azules que tanto les costó hacerse.

Una misa larga, la tarde se hizo noche y las emociones no dejaron de fluir, mi parte favorita de toda la ceremonia fue cuando el novio me miró y me dijo muy bajito: "gracias por convencerme de esto, es lo más bonito que he hecho en mi vida", con ese comentario me derritió y tuve que contenerme mucho para no sollozar en el momento.

Luego flashes, cámaras, gente, abrazos, besos, niños, flores, carros, pitos, miradas en el malecón, filmaciones, retoque de maquillaje, entrada a la recepción con canción extraña, campanitas que no se escuchaban y sobretodo un ambiente alegre que unca antes había sentido en mi vida, tantas personas contentas por que tú estás feliz, es un círculo vicioso extraordinario.

El baúl para los sobres no llegó, los maneteles azules no estaban, puso lilas, y los azules que usó eran de un azul distinto al que yo había escogido, menos platos de los esperados, los cubiertos amontonados en la mesa, los samobares sin alcohol en los mecheros, el arroz arriba a medio cocinar porque se dañaron las hornillas y mi mamá al borde de la crisis nerviosa. Por suerte el DJ supo que hacer con la música y el ambiente hizo que nadie (espero) note estos inconvenientes.

El mayor problema fue la comida realmente, comida en la que mi mamá, mi tía y mi cuñada trabajaron arduamente y que sin alcohol industrial no podía mantenerse caliente. Hubo que calentar todo arriba poco a poco y servir, por eso tardó tanto en servirse la cena.

Entre todo el barullo además estaba Daniel, con su traje blanco hecho para la ocasión y disfrutando de la fiesta como un invitado más, para estar menos atenta a sus travesuras lo lleve a él y su primo a la casa donde se preparaba entre las organizadoras la calentada masiva de alimentos. Les pedí entonces que me avisen minutos antes de que esté listo todo porque iba a cantar justo antes, me dijeron anda preparándote que esto ya mismo está.

Bajé, recogí a mis coristas y a lo macho le pasé la pista al Dj. Escoger la canción para ese momento fue una de las tareas más complicadas que he llevado a cabo, cambie de tema varias veces y cada vez se me ocurrían nuevas opciones, en su mayoría eran canciones en inglés y decidí que si quería que todos ocmprendan el mensaje debía cantar en español, y un día llegando a casa escuché en la radio una cancioncita de Presuntos Implicados llamada "Todas las flores", me gustó, la busqué y me la aprendí, luego compré la pista en internet por un dólar y la quemé en un cd.

El miércoles antes de la boda me reuní con las damas y medio practicamos un rato. Como su papel era sencillo y requería más valentía que otra cosa decidimos que estábamos listas, gracias a ellas y a su locura y su apoyo el miedo escénico se desvaneció de mi.

Antes de cantar estaba nerviosa llamando a Andrés en el micrófono y luego me concentré, cerré los ojos, en partes hasta me cubrí los oidos y ahi se fue la canción que debió durar más y que por motivos ajenos aún a mi comprensión duró menos porque se dañó la pista en media canción, habiéndola oído y cantado tantas veces decidi seguir y darle un final porque hubiese sido terrible detenerme y ver qué mismo pasaba.

Todas las flores
que salen a embrujar los amores
y despiertan mis ilusiones
dicen que vendrás.
Y voy a esperarte
con el alma llena de empeños
y el sabor que tienen los sueños
que no puede alcanzar.
Si este es el camino que cruce contigo
no mires atrás
que hay que continuar.
Tantas veces me he perdido
y dentro de tus ojos me he vuelto a encontrar.
Tantas veces me he caído
y con tu mano yo me he vuelto a levantar.
Y tu apareces como la luna nueva que crece
y aquello que dormido parece
hoy vuelve a despertar.
Y voy a escribir
una canción de brazos abiertos
de corazones esperanzados para poder cantar.
Si esta es nuestra suerte
me alegro de verte
volvamos a empezar
la historia una vez más.

Luego llegó la comida al fin para saciar el apetito de todos, pavo de mi mamá, ensaladas de mi tía, canelones de mi cuñada, chancho de mi suegra, camarones de mi mamá también, que bueno que probé algunas cosas mientras las hacian o no habría comido nada porque no quedó nada, ni para el calentado.

Y el baile, el baile que de principio a fin marcó los momentos más divertidos de la noche, el baile que inicó con Andrés ante la voz de Lennon recordándonos que la vida se hace sólo un día a la vez y que después de siete años se puede seguir enamorada de la misma maravillosa persona. Y el baile también que dejó salir a la adolescente que llevo dentro, la de coreografías extensas y ritmo en las venas, adoré cada pieza solo porque la pude bailar entre amigas y entre mis seres más queridos, porque no tenía necesida alguna de restringitme, porque en todo momento me sentí en confianza, esa era mi noche y las disfruté tanto como me fue posible. Ver a mis primas sacudirse como se sacudieron me hizo reirme de tantas diversas formas, bailar "Claridad", "El meneaito", "Enamoradísimo" y "Wannabe" me hicieron sentirme libre como una niña.


Los recuerdos son imborrables, la ceremonia fue todo lo que esperaba, una unión con Dios y pude honrar mi promesa no con lágrimas en los ojos sino con alegría, con la alegría de ver a todas las personas que me importan disfrutar y sentirme muy unida a todos ellos de alguna manera, con el corazón tan lleno cómo no poder emocionarse y sentirse extremadamente feliz. Todo lo que hicieron todas las personas que me ayudaron a que esto salga como salió y que se haya convertido en uno de los días más memorables de mi vida no tiene comparación, el esfuerzo de mi mamá y el apoyo de muchas otras personas hicieron que aparte de bonito todo sea especial y único.

Y ahora con una fiesta, con una promesa y muchas canciones, nuestro amor tiene más fuerza y más vida, ahora sí hasta que la muerte nos separe.

Nuevamente gracias.




domingo, 5 de abril de 2009

La Fuente de Piedra

En el peor de los casos es imperativo recordar que todo tiene solución, menos la muerte, pero ante la ausencia de ojos correctos no le quedaría más remedio que empezar de nuevo.

Entre los finos dedos de Isabel pendía el último momento de paz, pendía también una paleta de colores en tonos rosa, todos los cuales fueron en algún momento de su vida sus favoritos. Podía sentir al rosa secándose en la base de su mano, luego se agrietaría y sería sacudido como polvo, sería mejor que verlo disolverse en el agua.

La mayoría de las veces le parecía que la fuente de piedra sobre la tela era un escenario prehistórico o tal vez un pozo donde una niña vestida en símbolos dibujados en su cuerpo descubría frente a ella a otra niña, uno o dos años mayor, y se volverían hermanas de vida.

Otras veces estaba segura de que había sido una trinchera de guerra, en un pasado incierto, una guerra de espadas, no de balas ni de cañones, un refugio contra flechas en llamas para esconderse de la muerte.

Pero con la omnipotencia de sus manos en el escenario que la enfrentaba había decidido que la fuente de piedra debía ser el punto de encuentro de una mujer impresionante con un hombre noble, bajo el cielo rosa que con tanta poesía acababa de nacer.

La impresionante mujer recibiría allí la carta, a plena conciencia de que lo importante no es el destino final sino el camino se elige para llegar ahí.

Amelia , no es por culpa de sus trazos que suspiro esta mañana, es porque simplemente no consigo comprender el motivo de nuestras penas compartidas, usted y yo, tan dignos y agradables, que hemos preparado un camino lleno de motivos para vivir tan profundos; nosotros, quienes al igual que otros tantos, vivimos bajo la ley de Dios y de los hombres, somos sin embargo quienes debemos cargar con el peso de los recientes acontecimientos, como si de nada hubiesen servido tantas largas horas, días y semanas de buscar únicamente ser la mejor versión de nosotros mismos.

No presumo que usted al igual que yo sienta que estamos varados en una situación injusta, pues sé que únicamente yo puedo observar la vida como esta increíble sucesión de hechos merecidos, pero el silencio no es parte de mi costumbre.

Releyó la carta, segura de que no había tanta virtud en su vida como él pensaba, partió a la mitad la hoja y armó dos pequeños barcos de papel que dejó flotando en el agua de la fuente, a merced del tiempo. No había necesidad de responderla, un hombre tan impaciente seguramente estaría ya en camino.

Nuevas flores aparecieron lentamente en el mismo jardín prehistórico, bélico y náutico en el que ella esperaba acostada junto a la fuente, hipnotizada por las nubes violeta que inundaban sus ojos esa tarde.

Las pequeñas manos de las niñas le parecieron dibujarse en el aire, como una silueta a lápiz hecha por una mano de pulso firme, las escuchó reír. Ambas, ahora completas, corrieron en círculos por un momento antes de zambullirse a jugar en la fuente, la más pequeña, a pesar de los símbolos en su cuerpo, era la más encantadora.

Él llegó después, pero no era quien ella esperaba, era otro, un aterrado militante abrazado a un escudo de plata, buscando un lugar seguro. Imposibilitado de admirar su entorno, absorto en el miedo que sentía, pudo al menos verla y sentirse un poco más a salvo.

Amelia reconoció un par de zapatos, y la emoción previa a un encuentro pautado, pero ni siquiera un talón o una pierna, ni siquiera una mano para aferrarse, sólo sus zapatos negros entre las flores rosadas. Toda una tarde de expectativas desperdiciada ante la incapacidad de esos dedos finos que no pudieron dar con el exacto rostro del hombre noble que ansiaba junto a ella en el jardín de la fuente de piedra.

No tenía caso, insistía en el cuaderno de dibujo, ensayando los ojos correctos, en vano. Isabel prefería explorar otras posibilidades alrededor de su fuente, en la total abulia de continuar intentando inventar ojos imposibles. De sus dedos pendía la tranquilidad de Amelia, quien seguía condenada a la soledad de la ansiosa espera, por culpa de una perfeccionista inútil. A ella poco le importaba la forma de sus ojos, únicamente necesitaba verlos, sentirlos sobre ella para desencadenarse de la expectativa de su llegada.

Arrancó varias flores para tejerse una diadema, junto a la fuente bajo el cielo rosa, esperando impacientemente porque un destello en una mente ajena le conceda ese momento de gracia, en la paz abundante que necesitaba y que llegaría en esos ojos nuevos pero familiares tras una carta que tal vez no debió romper.

sábado, 4 de abril de 2009

Estrógeno


Me gustó.
 
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